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miércoles, 27 de abril de 2011

Ser víctima tiene definitivamente sus recompensas

Durante la sesión de descubrimiento que se realiza al comenzar un proceso de coaching es muy frecuente identificar quejas y más quejas que consciente o inconscientemente quieren dibujar la cantidad de obstáculos que una persona ha tenido que soportar durante su vida y que se constituyen en su mejor justificación para llegar a la situación que han llegado. Pero, ¿Os habéis dado cuenta de que normalmente las personas que están continuamente quejándose, tienen una vida más difícil?

En su libro Los Secretos de la Mente Millonaria, T. Harv Eker, que estará este fin de semana en España impartiendo uno de sus extraordinarios seminarios, expone diecisiete formas en que las personas prósperas actúan de forma diferente a la gente pobre o de clase media, algo que está muy ligado a afrontar nuestra vida desde el papel de víctima o responsable.

Y en este sentido Harv apunta que HACERSE LA VÍCTIMA NO ES SER VÍCTIMAS.

Nadie nace siendo una víctima. Algunas personas se hacen la víctima porque se creen que les sirve de algo. Pero, según sus palabras:

¿Qué saca la gente de ser víctima?

La respuesta es atención. ¿Es importante la atención? Puedes apostar que sí. De una forma u otra es por lo que casi todo el mundo vive. Y el motivo de que la gente viva por atención es que  han cometido un error fundamental. Se trata del mismo error que prácticamente todos hemos cometido: hemos confundido atención con amor.

Créeme, es casi imposible ser verdaderamente feliz y próspero cuando tienes unas constantes ansias de atención. Porque si lo que quieres  es atención, te hayas a merced de los demás. Por lo general, acabas como un “complacedor de gente” mendigando su aprobación. La búsqueda de atención supone también un problema porque la gente tiende a cometer estupideces para conseguirla. Es imprescindible disociar la atención del amor, por numerosas razones.

En primer lugar, serás más próspero; en segundo lugar, serás más feliz y en tercer lugar, podrás  hallar amor verdadero en tu vida. En general cuando la gente confunde amor con atención no se aman unos a otros en el auténtico sentido espiritual del término, se aman unos a otros, en buena parte, desde el lugar de su propio ego, como en “me encanta lo que haces por mi”.

Desvinculando el amor de la atención, quedarás liberado para amar a otra persona por quien es y no por lo que haga por ti.

Conclusión

T. Harv Eker propone una tarea que promete cambiar tu vida. En los próximos siete días, te reta a que no te quejes en absoluto. No sólo en voz alta, sino también en tu cabeza.

Culpar, justificar y quejarse son como aspirinas, pero no hacen más que reducir el estrés. Alivian el estrés del fracaso. Piensa en ello, si una persona no estuviera fracasando en algún aspecto de su vida, ¿necesitaría culpar a alguien o algo, quejarse, o justificarse? Obviamente la respuesta es no.

De ahora en adelante, cuando te oigas culpando a alguien o algo, justificando tu mala suerte o quejándote, detente inmediatamente. Acuérdate de que estás creando tu vida y que en todo momento estás atrayendo o éxito o fracaso.
Fuente:
Los Secretos de la Mente Millonaria de T. Harv Eker

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