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martes, 22 de marzo de 2016

En realidad ¿tienes hambre?


Quizá en alguna ocasión te hayas visto dejándote llevar por el ansia de comer todo un paquete de galletas, terminar con la bolsa grande de patatas fritas o la tableta de chocolate y luego sentirte abrumada por la culpa teniendo que correr  a comprar el mismo producto a fin de borrar toda sospecha de la existencia de tu  “atracón”.

El problema se inicia cuando esos gustos se transforman en necesidades obsesivas y nos convencemos de que incluso "el cuerpo lo necesita".

Si estás harta de sentir que la comida es tu enemigo, pon atención a este pequeño consejo, adelanto del taller de “Alimentación Consciente con el que podrás comenzar a perder peso de forma intuitiva.

Imagina un avión que va camino a su lugar de destino. Aunque no lo parezca el artefacto no vuela en línea recta durante todo el trayecto sino que el aparato debe ir rectificando constantemente su rumbo, corrigiendo su camino hasta la llegada a su destino. Lo mismo ocurre cuando queremos adelgazar. Cuando percibo que me estoy pasando con la comida es bueno tomar consciencia de ello y corregir esa conducta para poder retomar el rumbo a mi objetivo.

La próxima vez que des ese primer bocado extra que te advierte de que ya has comido suficiente y vayas a tomar la decisión de seguir comiendo por favor ¡Para y toma una respiración!
Pregúntate: 
" ¿que sensación tengo después de atiborrarme de dulces? ¿me siento en equilibrio o en descontrol...?¿estoy mejor cuando me siento centrado que cuando pierdo el control?



El avión puede corregir su rumbo porque es una máquina perfecta y utiliza todo su potencial para poder dirigirse con precisión a su destino. Del mismo modo, tú puedes ser capaz de llegar a ese grado de dominio de tus recursos, de tu cuerpo y de tus emociones.

La propuesta es muy simple pero con la eficacia suficiente para practicarla y evitar caer una y otra vez en las garras del hambre emocional. 

Te propongo además un segundo ejercicio: crea una lista de cosas que te renuevan y/o te proporcionan placer como por ejemplo:
  •        Tomar 20 min. de siesta (hr en la q se producen los deseos irrefrenables de azúcar…)
  •        Salir a dar una caminata vigorosa por el parque más cercano
  •         Llamar a tu mejor amigo/a y hablar de planes para el fin de semana.
  •     Escuchar tu música favorita concentrándote en tus sensaciones.
Cuando te sientes mal y resuelves con comida puedes mirar las cosas desde otra perspectiva y si le dedicas unos minutos conscientes y utilizas los recursos necesarios puedes cambiar tu conducta. 

Seguro que se te ocurren muchas mas cosas con las que disfrutarías y que, de tenerlas interiorizadas, podrías utilizar para corregir los abusos con la comida y recuperar tu equilibrio. 


¿Cuántas de ellas te saciarían?  

Acude a las charlas sobre Alimentación Consciente que se ofrecerán este mes, o anímate a ensayar prácticas de Alimentación intuitiva

Descubrirás herramientas de "atención plena" que te ayudarán a disfrutar comiendo menos, y además a distinguir que tipo de "hambre" estás alimentando.



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