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lunes, 25 de julio de 2011

La Música que Moldea las Emociones

La música puede tener un impacto positivo en nuestras  emociones y en nuestra salud.

 

Cada mañana antes de abrir los ojos, diferentes ruidos, sonidos…comienzan a impactar en nuestro cuerpo y hasta en nuestro humor. Muchas veces, y de una manera invasiva, algunos son tan poco agradables como el sonar de las alarmas, el tráfico o el ruido de la ciudad y pueden transformar un despertar relajado en el inicio de un día estresado.

Si os dais cuenta, escuchar una música específica en un momento dado del día puede hacer que entremos en una emoción de tristeza o por el contrario  nos inspire para comenzar un trabajo, retomar una tarea que nos daba pereza, etc. En programación neurolingüística creemos que esto obedece a un “anclaje” que nuestro cerebro creó en el pasado. El cerebro grabó los sonidos y nuestras neuronas los vincularon a una experiencia significativa de cierto momento de nuestra vida. Como los perros de Paulov, ¿recordáis?, cada vez que sonaba la campanilla comenzaban a salivar por el ansia  de saber que podían saborear comida.

De todo ello deducimos que igual que hemos podido generar anclajes inconscientes vinculados a una melodía, podemos generar anclajes conscientes vinculados a una determinada música, para que cuando lo necesitemos, podamos generar estados emocionalmente saludables que nos apoyen en una determinada tarea o situación vital.

La música es un lenguaje universal que, a través de sus sonidos, despierta, potencia o calma las emociones en el ser humano. En muchas escuelas especializadas la música representa una herramienta clave en el tratamiento para niños con problemas de aislamiento, niños hiperactivos, autistas. De igual forma, se generan efectos positivos en niños agresivos o con depresión.

La música acompaña al ser humano en momentos clave de la vida, en algunos casos incluso antes de nacer. Cada vez son más las hipótesis que afirman que estimular a los niños desde el vientre materno con música puede favorecer el desarrollo físico, intelectual y emocional. Se aconseja acompañar el embarazo con música clásica de Mozart, Bach o Vivaldi, para facilitar la mayor conexión de la madre con el bebé y la labor de parto. Desde ese momento la música y los sonidos ambientales que se le coloquen al bebé genera sentimientos de seguridad, confianza, armonía y protección.

La tecnología también pone a nuestra disposición variedad de sonidos para recrear la playa o la montaña en casa y disfrutar de sus beneficios en nuestro cuerpo y mente al musicalizar su día a día.

La música y los sonidos pueden ser utilizados como terapia para dejar atrás las tensiones y dar paso a un cuerpo relajado y una mente sana. 

Tomad nota de estas recomendaciones de expertos en la temática, por cortesía de los clásicos.

INSOMNIO:
Nocturnos de Chopin (op. 9 n.º 3; op. 15 n.º 22; op. 32 n.º 1; op. 62 n.º 1)
Preludio para la siesta de un Fauno de Debussy
Canon en Re de Pachelbel

HIPERTENSIÓN:
Las cuatro estaciones de Vivaldi
Serenata nº13 en Sol Mayor de Mozart

DOLOR DE CABEZA:
Sueño de Amor de Listz
Serenata de Schubert
Himno al Sol de Rimsky-Korsakov

DEPRESIÓN:
Concierto para piano nº5 de Rachmaninov
Música acuática de Haendel
Concierto para violín de Beethoven
Sinfonía nº8 de Dvorak

ANSIEDAD:
Concierto de Aranjuez de Rodrigo
Las cuatro estaciones de Vivaldi
La sinfonía Linz, k425 de Mozart

DOLOR DE ESTÓMAGO:
Música para la Mesa de Telemann
Concierto de Arpa de Haendel
Concierto de Oboe de Vivaldi

ENERGÉTICAS:
La suite Karalia de Sibelius
Serenata de Cuerdas (op. 48) de Tschaikowsky
Obertura de Guillermo Tell de Rossini

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