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viernes, 19 de agosto de 2011

¿Por que lo llaman amor, cuando quieren decir sexo?.

¿Puede llenar el placer por el placer? ¿Que emociones deja el sexo por el sexo? ¿Por qué engancha "este vicio" a personalidades adictivas o reprimidas? ¿Como ha evolucionado el papel de la mujer en el sexo?



Me ha parecido interesante reflexionar sobre un tema tan manido al hilo de este escrito redactado ante el alarmante aumento del consumo de psicofármacos en México, sobre todo en mujeres con ansiedad, adicción, depresión, etc. tradicionalmente sometidas al dictamen del varón.


Durante mucho tiempo, un arma de la mujer para defenderse de las
injusticias y la desigualdad de géneros, fue el sexo: le negaba al hombre
las relaciones sexuales y así conseguía algunas ventajas domésticas.

Pero este arma no fue duradero, pues existía la prostitución como modus vivendi
de algunas mujeres, que venía a compensar la falta de satisfacción sexual
en los hogares. En la década de los cincuenta surgen en Estados Unidos y
Europa publicaciones de mujeres revolucionarias, que despiertan la duda de la
explotación y los mitos en que vivían las mujeres, como el segundo sexo, de
Simone de Beauvoir, que asombró a las mujeres de su época al plantear los
derechos de la mujer, la liberación sexual y la sensación del orgasmo.

La nueva lógica del discurso sexual se explica por la compulsión, la
acumulación, la competencia y la rentabilidad. Bajo el espejismo de la
libertad, la explosión orgásmica se ha impuesto como medida del éxito sexual
para hombres y mujeres. Los medios masivos de comunicación usufructúan
publicitariamente la energía sexual de los sujetos con mensajes carnales,
instintivos y caóticos, sin tocar el contenido amoroso de una relación erótica.

Han sido promotores de la industria sexual que comercializa condones,
pastillas anticonceptivas, lubricantes, consoladores, pornografía en todas
sus presentaciones (revistas, videos, sexo-bares, etcétera); productos
adquiridos por individuos que manejan su intimidad de acuerdo a una lógica
consumista.

La sexoadicción es un problema moderno y causa de sufrimiento emocional de muchos individuos [...] No se plantea que el ejercicio de esta sexualidad mecánica sea fuente de problemas mentales, como la depresión y la adicción (compulsión-dependencia) o la incomunicación de la pareja, ya que esa sexualidad posesiva y enfermiza, deriva irremediablemente en relaciones de poder y, en consecuencia, de depredación.

El amor se reduce a un cúmulo de expectativas de placer físico, basado en un sistema de poder y orden, regulado por el ego, en donde toda la comunicación está al servicio del control del otro para garantizar que éste sea fiel siervo de ese placer.

Las mujeres saben mucho acerca de sanar: muchas cuidan a los demás
olvidándose de ellas mismas; han sido protectoras del varón durante siglos.
La realidad de la "mujer adicta" plantea a todas las mujeres la necesidad de un autocuidado basado en el amor a sí mismas, que rebase los límites de la asfixiante red de parámetros sociales y del modelo que la vida consumista ha hecho de la mujer un maniquí.

Recuperar lo femenino y liberarse de cualquier adicción, implica romper
con esa red de engaños e ir hacia adentro, hacia el mar de sabiduría que
han legado a ese secreto que es Venus, la diosa del amor. La mujer puede
encontrar su sabiduría y belleza internas; ayudémosla entonces a recuperar 
y a reencontrar lo mejor de sí misma. Por: Aline Valdez Aranza

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