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miércoles, 18 de enero de 2012

Emociones y Respuestas ante una Ruptura

Cuando somos más honestos con nuestras emociones y sentimientos, renunciamos a la necesidad de sentirnos culpables. - Nataniel Branden.

Cuantas veces una situación de conflicto que conlleva un distanciamientos de personas significativas puede hacernos sentirnos culpables. Ante un divorcio, por ejemplo, la persona que toma la decisión de separarse se ve acosada por sus propios pensamientos: “tuve que haber  reaccionado antes”, “estoy haciendo sufrir a mucha gente”…

El hecho de errar es humano, y el de sentir culpa por nuestras decisiones también, pero cuando  la autoestima está debilitada, el culpabilizarse de forma enfermiza puede empañar el camino de las soluciones generando mucho dolor.
  
¿Has sido  abandonado por tu pareja porque en realidad no te quería y se ha enamorado de otra persona? 
Si es el caso puede que sientas tristeza, decepción o tal vez, liberación, etc. pero "la culpa" no es sana, ya que la situación no está dentro de tu control.  Experimentar culpa sin haber tenido el control de las circunstancias, es algo que no tiene sentido.

Y ¿Cuál es la razón por las que algunas personas se sienten culpables cuando, en realidad, no lo son?

Culpabilizarse puede verse como algo malo pero en muchas ocasiones, es la razón que nos facilita el no buscar otras soluciones al problema, de acomodarnos a situaciones confusas con la justificación de no querer herir a los demás, a la sociedad, cuando realmente a quien estamos haciendo daño es a uno mismo.

¿Cómo puedo gestionar mis emociones negativas?

Ante todo, hay que respetarse a uno mismo, volver a indagar sobre aquello que deseamos en la vida. Tomar contacto con los sentimientos que generan esas emociones, de qué nos hablan  y darnos tiempo sin huir, para obtener las respuestas que alberga nuestra subconsciente.
Ciertas personas pueden sentirse excesivamente culpables ante las rupturas, o las crisis y pensar mucho en el que dirán, dejando de lado sus verdaderas necesidades.

¿Cómo se puede diferenciar el dolor por una pérdida, de la responsabilidad que uno tiene ante lo sucedido? 

Cuando estamos "de bajón" por una pérdida o ruptura, estamos tan tristes que nuestra mente nos empieza a mostrar todo lo malo y los errores que hemos cometido. Las preguntas automáticas surgen en esa dirección ¿Por qué a mi? ¿Cómo puede sucederme esto después de todo lo que he dado? ¿Qué voy a hacer ahora?

Nuestra mente es muy líder pero cuando experimenta una pérdida tiende a buscar los motivos por los que ha fallado, los errores para no volver a repetirlos. Por ello, en estas situaciones de culpa lo mejor es indagar en nuestra mente para poder cambiar el “chip” ,  y encontrar respuestas para comprobar  como también existen razones más ecuánimes e inteligentes para reponerse:

¿Por qué a mi? Porque soy fuerte y puedo con ello, porque esta experiencia forma parte de mi aprendizaje 
¿Por qué ahora? Porque todavía estoy a tiempo de reaccionar y cambiar el rumbo hacia mi felicidad
¿Y ahora, que hago? Piensa en todas las oportunidades que esta situación, aunque dolorosa, te abre de cara a tu futuro. 


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