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domingo, 22 de abril de 2012

Como Abandonar la Lucha con la Comida y Alcanzar tu Peso Ideal

El deseo de comer cuando no se tiene hambre, suele esconder una necesidad no cubierta, de otro tipo. Lo que suele suceder, es que no somos conscientes de cual puede ser.

La comida se convierte en un recurso fácil a la que acudimos cuando nos asalta el aburrimiento, los problemas o la necesidad de sentirse premiado.

Para cambiar estos comportamientos, lo primero que debemos hacer es ser conscientes de ellos. La manera de conseguirlo es llevar un "autorregistro de alimentos" durante una semana, registrando todo lo que comemos y calificando ese consumo como saludable o no.

Al aumentar la consciencia de nuestro comportamiento vemos la incoherencia de nuestros comportamientos automáticos y nos sentimos más responsables de hacer algo para solucionarlo.

Una vez que te das cuenta de las  motivaciones que te hacen comer, puedes adoptar muchas estrategias para cambiar de conducta.
Por ejemplo, estas que te sugiero a continuación:

Antes de que llegue el momento en el que sabes que vas a comer sin hambre, ten preparado un "plan alternativo". Por ejemplo, hacer algo que te guste como: dar un paseo, darte un baño, echar unas canastas en la cancha de baloncesto, etc., algo que te tenga ocupado en una sola actividad.. Es fundamental que sea una actividad que te agrade realmente, sino, antes o después volverás la comida.

Si te pillas comiendo y quieres parar, toma control de tu diálogo interno: Puedes decirte “voy a comer menos de lo que he estado haciendo hasta ahora, masticaré más despacio y me sentiré mucho mejor”.

A parte de fijarte mas en lo que comes y en la manera de hacerlo puedes ir modificando tus elecciones de comida.  Existen ciertos alimentos que contribuyen a engordar si se toman día a día y en cantidad. Se trata de los “productos blancos”(harinas blancas, azúcar blanco, leche entera) y por supuesto el alcohol.

No hay que olvidar que ciertos químicos, conservantes y excitantes artificiales no pueden ser metabolizados  (como es el caso de los fritos, bebidas gaseosas etc.) y contribuyen a obstaculizar nuestra digestión y acidificar los tejidos y la sangre.

Mi filosofía es que  se puede comer de todo, pero siempre teniendo en cuenta las cantidades, las combinaciones y las motivaciones que nos llevan a hacerlo.

La  reeducación que propone la alimentación intuitiva,  junto con el trabajo emocional (a nivel mental), es una de las herramientas mas potentes que he encontrado, no solo para perder peso, sino para ganar poder personal. Pero, nada transforma tanto a la persona como el vivir sus propias experiencias y ponerlas en práctica.

Esta es una de las claves del curso “Emociones que engordan al que puedes asistir esta primavera para abandonar de una vez tu batalla con la comida y conquistar de forma duradera tu peso ideal.

¿Te animas? Reserva tu plaza para la próxima convocatoria e infórmate aquí cuanto antes!

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