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lunes, 9 de julio de 2012

¿Qué 2 cosas hacer cuando dormimos mal?

¿Porque es importante dormir, como se vincula un buen sueño a una buena salud?

El sueño tiene una  función biológica y aunque la función del sueño sigue siendo una gran incógnita, sin embargo lo que sí es cierto es que un tercio de nuestra vida dormimos y sino lo hacemos, tenemos como resultado la muerte.  Según el Dr. Fabio García de la Universidad de Medicina de Whasington,  la forma en que dormimos día a día no tiene porque ser necesariamente la misma. Cada día, nos exponemos a situaciones y experiencias diversas que, de alguna u otra manera, tienen un impacto sobre la forma en que dormimos.

El problema viene cuando esto se convierte en un patrón repetido noche tras noche; entonces, conviene que lo corrijamos pronto para que no se conviertan en un hábito. Muchas veces, la mera preocupación por pasar una noche en vela y la obsesión por dormirse, pueden también agravar la dificultad para conciliar  el sueño y conducirnos irremisiblemente al insomnio. Por ello te recomiendo trabajar en estos dos pasos:

1. Aceptarlo
Ya lo dice el refrán “a lo que te resistes...persiste” por tanto, una de las mejores tácticas que pueden existir para poder convivir con esta intranquilidad es aceptarla. Aceptar que nos cuesta dormir y que hay algo que de forma consciente o inconsciente está perturbando nuestros biorritmos, o el equilibrio que el cuerpo necesita para mantener los ciclos saludables de vigilia y sueño.¿Qué me sucede? ¿Como  me siento, reacciono al rechazar mi estado?

2. Identificar la causa
La falta de sueño es una sensación cierta que estamos viviendo y no debemos tomar una postura de oposición o de lucha sino más bien de aceptación y de consciencia. Si esta sensación está con nosotros tengamos por seguro que tiene un motivo y al identificarlo podremos enfrentar el problema (No podemos luchar contra algo que no conocemos).

Para ello, puedes repasar qué hecho vivido durante el día puede estar alterándote, por ejemplo: alguna discusión, disgusto que nos haya generado emociones negativas, alguna decisión que no se acaba de tomar, o  simplemente descartar alguna cena más abundante de lo normal que lo pueda justificar. Reconocer la causa, es ya un segundo paso que nos calmará.

De momento, te animo a probar esta afirmación “si tuviese mucho sueño, me dormiría” y repetirla a modo de mantra hasta que caigas dormido ¡¡funciona!!

Estas pautas iniciales, pueden ser un comienzo. El paso definitivo es lidiar con la causa una vez identificada, y  sobre todo, no conformarse con paliar los meros síntomas  acomodándose a una estado que puede tener una gran impacto en nuestra salud.

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