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miércoles, 12 de septiembre de 2012

El tiempo, ¿quién controla a quién?

Días como hoy tengo la sensación de  que la vida viene marcada por los teléfonos, las prisas por la inmediatez de tener todo “a tiempo”. Me levanto, voy corriendo a llevar a mis hijos al cole, llego al trabajo con el tiempo justo y resuelvo todos los temas que eran “para ayer”; luego como en 15 minutos en mi escritorio para poder salir a comprar unas cosas, llego corriendo al trabajo, termino mi jornada y cuando vuelvo tengo que revisar los deberes con los niños, vamos a las clases extraescolares, algún compromiso de familia, a penas converso con mi pareja, hacemos la cena y a la cama que mañana hay que levantarse temprano para ¡¡volver a comenzar!!”. (Testimonio clienta)

Todos hemos tenido alguna vez esa sensación de no controlar el tiempo, sentirnos controlados por el, de no saber  lo que está ocurriendo y menos atender las emociones, todo aquello que nos está pasando por dentro.
  
La percepción del tiempo en este modelo de vida es de mucha escasez y la planificación para ser flexible, descansar o hacer una pausa, resulta cada vez más difícil de hacer. Quizá puedas darte una tregua y reflexionar:

¿Qué percepción tienes tu de tu tiempo? ¿Te sientes responsable o víctima de este aceleramiento? ¿Qué tendrías que cambiar para sentir el control y bajar tu estrés?


El mundo promueve hoy todo lo instantáneo. Teléfonía, ordenadores, red, etc. nos proporcionan el tener todo a ritmo de un “click”, y nos acostumbran y nosotros acostumbramos a que todo sea inmediato en nuestras vidas:

Si tenemos un dolor queremos librarnos de él al instante, si pedimos algo en una tienda queremos que nos lo sirvan ya, si el niño tiene un enfado queremos que se le pase ahora!...

Sacrificamos nuestra salud personal por el temor de no tener suficiente, pasar privaciones, temor a que nuestros hijos  no sepan suficiente,  etc.  y abandonamos nuestro propio cuidado estirando nuestras fuerzas hasta un límite no saludable que en ocasiones, nos lleva al agotamiento e incluso a la falta de sentido.

Quizá sea hora de poner más conciencia en el cuerpo, en cada cosa que hacemos, en nuestras emociones, en nuestro interior, más que en nuestra ansiedad por cerrar todo a tiempo. Quizá así el tiempo nos favorecería más. Cuando te permites estar presente en aquello que haces, fluir con la tarea, la persona, el objetivo, etc. el tiempo comienza a acompañarte, a cundirte más, a extenderse. Haz la prueba.

- Vive cada día, cada momento con la conciencia de que es irrepetible y te ofrece una oportunidad para ensayar tu disposición a confiar y hacer las cosas desde la calma. Cuando te metan prisa o te presionen, responde desde la calma y no robes estrés de los demás. 

- Conecta con la abundancia en la vida; el oxígeno, la energía, el espacio.. y siéntete parte de todo ello, incluyendo "el tiempo".

- Date tiempo.;)) Por supuesto, "cambiar el chip" no es un proceso inmediato y requiere práctica, hacer ajustes, etc. pero si te permites reflexionar, planificas y decides tus prioridades, adaptarás tu vida a un ritmo más saludable y flexible, te permitirá fluir con lo que sabes y quieres hacer y acompañar mejor a los demás.

¿Cómo llevas tu día a día? ¿Controlas el tiempo o el tiempo te controla a ti? ¿Que cosas has probado para mejorar?





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